Señor Director:
Hablar de Ñuble como una de las regiones con mayores niveles de pobreza del país no debiera convertirse en una costumbre ni mucho menos en una condena. Desde que nos constituimos como región, hemos escuchado reiteradamente que tenemos enormes potencialidades en agricultura, turismo, energía, conectividad y servicios. Sin embargo, la pregunta sigue siendo la misma: ¿por qué ese potencial no se traduce en mejores oportunidades para quienes viven aquí?
Ñuble no necesita solamente discursos sobre descentralización. Necesita inversión, empleo de calidad, infraestructura, conectividad digital, educación técnica y oportunidades para que nuestros jóvenes puedan desarrollarse sin verse obligados a emigrar.
También debemos asumir una responsabilidad regional. El desarrollo no depende exclusivamente del Gobierno. Municipios, empresas, universidades, organizaciones sociales y ciudadanos debemos ser capaces de construir una visión común y exigir resultados.
Ser una región joven no puede seguir siendo una explicación para nuestras carencias. Tampoco podemos aceptar que la pobreza sea parte de nuestra identidad.
Ñuble tiene trabajadores, emprendedores, agricultores, profesionales y jóvenes con talento. Lo que falta es transformar esas capacidades en crecimiento sostenible y oportunidades reales.
La discusión no debería ser si Ñuble es una región pobre. Esa realidad ya la conocemos. La verdadera discusión es qué estamos dispuestos a hacer, como región, para dejar de serlo.
Pablo Jara Vargas
Chillán, Región de Ñuble

